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Quitar el pañal: cómo hacer que tu hijo lo deje fácilmente

Quitar el pañal a nuestro pequeño es un paso importante que nos recuerda que se está haciendo mayor más deprisa de lo que nos gustaría. Aunque, en este caso, la mayoría de papás están deseando ver esa evolución y olvidarse de los pañales para sentir que el peque cada vez es más independiente y les necesita menos.

El control de esfínteres forma parte del proceso de maduración del niño y, como el resto de habilidades que van adquiriendo, es diferente en cada persona, sea niño o niña. Un momento ideal para quitar el pañal es la primavera o el verano, ya que si se moja no se constipará como en los meses más fríos y además podrá ir con libertad con el pompis al aire y acudir al orinal con más facilidad.

Por regla general, a partir de los dos años los niños pueden controlar sus esfínteres y por tanto se suele retirar el pañal, pero no es una regla fija ya que hay pequeños que lo consiguen antes y otros más adelante.

Antes de lanzarse, hay unos cuantos errores que muchos padres cometen y que alargan el proceso más de la cuenta. Lo mejor es evitarlos para no desesperarse y triunfar en el paso del pañal a la ropa interior.

 1. Hacerlo antes tiempo

Enseñar al niño a ir solo al baño es un proceso que requiere su tiempo y debemos hacerlo siempre en el momento adecuado si queremos tener éxito lo antes posible. Normalmente hay una serie de señales que indican que ya es el momento de quitarle el pañal y por tanto, es mejor esperar a que eso suceda. Esos síntomas de que está preparado son:

  • Le molesta el pañal mojado y pide que se lo cambies
  • Aguanta mucho tiempo con el pañal seco
  • Indicios de que va a hacerlo: se toca cuando tiene ganas o se mueve más de la cuenta
  • Lo dice justo antes de hacerse pipí o caca
  • Sabe comunicarse bien cuando quiere algo

Son las señales más comunes de que tu hijo está preparado y puede empezar el proceso. Da igual que sea verano o invierno, si ha llegado su momento lo conseguirá así es que no tengas prisa en que lo haga antes porque os interese a vosotros por otra razón porque eso será perjudicial.

2. Esperar a que nos lo pida

Los niños no piden pipí ni caca. Antes de quitar el pañal, puede que os avise cuando lo esté haciendo o cuando ya se lo haya hecho pero no antes. Si fuera así, no esperéis más porque está preparado. Y cuando le estéis enseñando, al principio tampoco lo pedirá sino que tendréis que llevarle cada poquito tiempo al orinal o al váter con un reductor para que lo intente si tiene ganas.

Muchas veces, ellos dicen que no tienen ganas y cuando les sientas lo hacen, así es que, al menos la primera semana, recordadle de vez en cuando que hay que ir al baño.

3. Obligarle a que lo haga

Si cuando le llevas al orinal o la váter el niño no quiere sentarse o se niega a hacerlo, no le obligues porque se enfadará y ya no querrá hacerlo. A esa edad son muy cabezones y no les gustan nada las órdenes. En este caso, es mejor esperar que pase un rato y volver a intentarlo que dejarle a la fuerza sentado esperando a que lo haga.

4. Compararle con su hermano

No hay que agobiarse con conseguirlo demasiado pronto ni comparar su evolución con su hermano mayor porque cada niño es un mundo y todos, antes o después, lo hacen.

Puede que tu hija mayor anduviera sin pañal tranquilamente con apenas dos años y que el peque vaya a hacer tres y aún se haga pis encima un día sí y otro también. Cada niño lleva su ritmo y las comparaciones, como dice el refrán, son odiosas. Quizá él tarde más en aprender pero una vez que le quites el pañal no moje jamás la ropa interior o la cama y te olvides de esos momentos de tantos cambios y lavados a todas horas.

5. Regañarle cuando se hace pis

Las lavadoras se llenan con más facilidad cuando estamos en pleno proceso de retirar el pañal. Hay días que le cambiarás 3, 4 o 5 veces y al final estarás agotada de lavarle y cambiarle de ropa. Pero, ten paciencia y no le regañes si se lo hace encima. Ellos no son conscientes y enfadarse les puede asustar y provocar un sentimiento de culpa que no les beneficia en absoluto.

Además, la próxima vez procurará esconderse para que no le riñas y dejará su pipí o caca en cualquier rincón de la casa.

6. Evitar momentos de cambios

Quitar el pañal es un paso más en su evolución de bebé a niño. No solo para los padres sino para ellos, es un proceso importante y requiere una atención completa sin distracciones.

Si acabáis de cambiaros de casa, te has incorporado al trabajo tras la baja maternal de tu segundo hijo, estáis de vacaciones en un hotel o acabas de quitarle el chupete, es mejor que esperes un poco para despedir a los pañales.

7. Quitar y poner el pañal

Si se lo quitas, hazlo con todas las consecuencias. El proceso será más lento si hoy se lo quitas y mañana se lo vuelves a poner y la siguiente semana se lo quitas porque hace calor y así durante algunas semanas o incluso meses.

Es un error muy común pero que no sirve más que para alargar el momento. No pongas excusas de que hoy hace frío, mañana salimos a casa de unos amigos, pasado el niño tiene fiebre…Una vez que empieces, debes continuar hasta conseguirlo. Si ves, que el niño no lo consigue puede que no fuera su momento y es mejor desistir y dejarlo para más adelante.

Si tienes en cuenta estos consejos y sobre todo tu hijo está preparado, quitar el pañal no será tan complicado y en poco tiempo podréis disfrutar todos de ese pasito más que indica que se hace mayor.

¡Paciencia y suerte!

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